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Cuatro milpas tan sólo han quedado
del ranchito que era mío hay hay hay, hay
de aquella casita tan blanca y bonita
lo triste que está. Si me prestas
tus ojos, morena
los llevo en el alma, que miren allá
los despojos de aquella casita
tan blanca y bonita lo triste que está.
Los potreros están sin ganado
toditito se acabó. . . hay, hay ,hay, hay
ya no hay palomas, ni hiedras ni aromas
todo terminó.
Si me prestas tus ojos, morena
los llevo en el alma, que miren allá
los despojos de aquella casita
tan blanca y bonita
lo triste que está.
Cuatro milpas que tanto quería
pues mi madre las cuidaba. . . hay, hay, hay, hay
si vieras qué solas, ya no hay amapolas
ni yerbas de olor.
Si me prestas tus ojos, morena
los llevo en el alma, que miren allá
los despojos de aquella casita
tan blanca y bonita lo triste que está.
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